La Política del personal de las Naciones Unidas

En 1991, las Naciones Unidas adoptaron una política integral con visión de futuro con respecto a los miembros del sistema de las Naciones Unidas y el VIH.

La Política del personal de las Naciones Unidas sobre el VIH establece que las Naciones Unidas asegurarán que todo el personal y sus familias estén informados acerca del VIH, de modo que puedan protegerse a sí mismos y proteger a los demás y puedan trabajar con compañeros VIH-positivos sin temor a infectarse. Las Naciones Unidas velarán por que el personal tenga acceso a una formación y preservativos de buena calidad para evitar la infección.

La política indica que las Naciones Unidas proporcionarán servicios de apoyo y asesoramiento a todo el personal y sus familias cuando los soliciten. Asimismo, se señala que el estado serológico del VIH de una persona es una cuestión exclusivamente privada y que las Naciones Unidas y todas sus oficinas deben tratar siempre estos casos de forma confidencial.

Puede consultar el boletín (en inglés) del Secretario General "Política sobre el VIH/sida en el lugar de trabajo" (en Inglés) en formato PDF [Descargue la aplicación gratuita de Acrobat Reader]. 

La política garantiza que nadie será discriminado por causa del VIH. No se exigirá a nadie someterse a la prueba del VIH para obtener un empleo, mantener o renovar su contrato. Las personas que están enfermas como resultado de la infección por el VIH tendrán los mismos derechos y prestaciones que las enfermas por cualquier otra causa. Esto se aplicará a todo el personal, desde el Secretario General hasta el empleado local a corto plazo.

Además de esta política integral, algunos programas y organizaciones de las Naciones Unidas han desarrollado sus propias políticas, pero éstas deben ajustarse a la política más extensa del sistema. Consulte a su agente de recursos humanos o jefe de personal u operaciones, para saber si su programa u organización tienen su propia política.

A.  Información, educación y otras medidas de salud preventiva
  • El personal de las Naciones Unidas y sus familias deberían disponer de suficiente información actualizada que les permita protegerse de la infección por el VIH y afrontar la presencia del sida. 

A tal efecto, se insta a todas las organizaciones de las Naciones Unidas a que desarrollen y apliquen una estrategia activa de educación (en Inglés) del personal acerca del VIH, utilizando el manual "Vivir en un mundo con el VIH": Información para el personal del sistema de las Naciones Unidas y sus familias elaborado por el ONUSIDA e identificando sobre el terreno fuentes locales experimentadas en el asesoramiento sobre el VIH que aseguren un seguimiento confidencial. El personal de los Servicios Médicos de las Naciones Unidas debería participar plenamente en estos programas educativos; recibir cualquier formación profesional que pudiera necesitar, y transmitir a todos los centros de trabajo los materiales informativos pertinentes sobre el VIH elaborados y actualizados por el ONUSIDA.

  • Todos los funcionarios de las Naciones Unidas y sus familias deberían saber dónde pueden obtener sangre segura.

Para ello, la Unidad de Seguridad Sanguínea de la OMS, en colaboración con los Servicios Médicos de las Naciones Unidas, debería elaborar y actualizar periódicamente una lista de centros operativos fiables de transfusión sanguínea y distribuirla entre la sede central de las Naciones Unidas, sus oficinas regionales y los distintos centros de trabajo. Los Servicios Médicos de las Naciones Unidas y los centros médicos conectados a nivel local también deberían esforzarse para asegurar que las transfusiones sanguíneas sólo se lleven a cabo cuando sean absolutamente imprescindibles.

  • Los Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas deben ejercer su responsabilidad de adoptar medidas para reducir la frecuencia de los accidentes en carretera, no sólo porque se asocian a altas tasas de mortalidad y morbilidad, sino también porque representan un riesgo particular de infección por el VIH en las localidades que carecen de suministros sanguíneos seguros.

Por consiguiente, se insta a los Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas a que consideren las siguientes medidas de refuerzo o de adopción general, si todavía no se aplican, y las transmitan a todo el personal de los centros de trabajo, junto con instrucciones para la utilización del transporte público:

  • Instalación y uso obligatorio de cinturones de seguridad en todos los vehículos de las Naciones Unidas.
  • Instrucción adecuada en la conducción de vehículos "4 x 4" fuera de carreteras.
  • Prohibición del uso particular de vehículos cuando se disponga de un conductor oficial.
  • Uso obligatorio del casco para todos los conductores de motocicletas
  • Prohibición del abuso de sustancias por parte de los conductores de vehículos.
  • Organización de sesiones de formación en primeros auxilios.
  • Equipación de los vehículos de las Naciones Unidas con botiquines de primeros auxilios que contengan soluciones macromoleculares (expansores del plasma).

Los Servicios Médicos de las Naciones Unidas deberían proporcionar agujas y jeringas desechables al personal que, por motivos de trabajo, viaje a zonas donde no esté asegurada la esterilización adecuada de estos materiales. Es necesario adjuntar un certificado, en todos los idiomas oficiales de las Naciones Unidas, que explique los motivos por los que se llevan estos equipos. Las oficinas regionales y otros centros de trabajo deberían almacenar equipos desechables de inyección para su uso por parte del personal de las Naciones Unidas y sus familias. Debería disponerse de esas existencias en los dispensarios de las Naciones Unidas, allí donde los haya, y en los centros de trabajo de la OMS en el país.

La política garantiza que nadie será discriminado por causa del VIH.

Todos los funcionarios de las Naciones Unidas y sus familias deberían tener acceso a preservativos. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) o la OMS deberían proporcionar preservativos en aquellos centros de trabajo donde el sector privado no pueda garantizar un suministro fiable y constante de preservativos de alta calidad. El acceso debería ser gratuito, sencillo y discreto.

B.  Asesoramiento, pruebas voluntarias y confidencialidad

Todos los funcionarios de las Naciones Unidas y sus familias deberían disponer de pruebas voluntarias del VIH, con asesoramiento previo y posterior a ellas. Todos los funcionarios de las Naciones Unidas y sus familias deberían disponer a nivel local de centros adecuados de asesoramiento y pruebas de confirmación voluntarias. En este sentido, es necesario que las organizaciones de las Naciones Unidas actúen en estrecha colaboración con los Servicios Médicos del sistema y con la OMS.

C.  Cláusulas de contratación y servicio

Antes del reclutamiento y candidatos potenciales a empleo

  • El único criterio médico para la contratación es la aptitud física para el trabajo encomendado.
  • La infección por el VIH no constituye en sí misma una falta de aptitud para el trabajo.
  • No se efectuarán pruebas de detección del VIH entre los candidatos a la contratación.
  • El sida se tratará como cualquier otro proceso médico al considerar la clasificación médica.
  • Si se sospecha clínicamente la presencia de sida, puede requerirse la prueba del VIH con consentimiento específico e informado del candidato.
  • En el examen previo a la contratación, nada debería considerarse que obligara a un candidato a declarar su estado del VIH.
  • Para cualquier asignación en un país que exija la prueba del VIH para la residencia, este requisito debe aparecer en la oferta de empleo.

Continuidad del empleo
  • La infección por el VIH o el sida no deberían considerarse como motivo para la rescisión del contrato.
  • Si la aptitud para el trabajo está deteriorada a causa de enfermedades relacionadas con el VIH, deberían establecerse acuerdos razonables de trabajo alternativo.
  • Los funcionarios de las Naciones Unidas con el sida deberían disfrutar de protección sanitaria y social de la misma forma que otros empleados de las Naciones Unidas que sufran una enfermedad grave.
  • No debería exigirse la detección del VIH, ya sea directa (prueba del VIH), indirecta (valoración de comportamientos de riesgo) o formulando preguntas acerca de las pruebas ya realizadas.
  • Debe mantenerse la confidencialidad con respecto a toda la información médica, incluido el estado del VIH.
  • El empleado no debería estar obligado a informar al empleador sobre su estado del VIH.
  • En el lugar de trabajo, las personas afectadas o presuntamente afectadas por el VIH deben ser protegidas del estigma y la discriminación por parte de compañeros, sindicatos, empleadores o clientes.
  • Los empleados VIH-positivos y aquellos con sida no deberían ser objeto de discriminación, ni para acceder ni para recibir las prestaciones de los programas establecidos de seguridad social y los planes de índole laboral.

Las implicaciones administrativas, financieras y de personal de los principios estipulados en las cláusulas de contratación y servicio deberían vigilarse y revisarse periódicamente.

D.  Programas de prestaciones de los seguros de salud
  • Todos los empleados de las Naciones Unidas, con independencia de su estado del VIH, deberían estar cubiertos por un seguro de salud. No deberían instaurarse pruebas previas o posteriores al empleo para detectar la infección por el VIH.
  • Las primas de los seguros de salud para los empleados de las Naciones Unidas no deberían estar afectadas por el estado del VIH. No debería permitirse ninguna prueba para determinar el estado del VIH en relación con un plan de seguro de salud.