Efectividad de los preservativos

¿Hasta qué punto son eficaces los preservativos o condones para prevenir la transmisión del VIH?

Cuando se utilizan de forma correcta y sistemática, el preservativo femenino y el preservativo masculino son los dispositivos más eficaces de los que se dispone para reducir la transmisión sexual del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual entre personas que mantienen relaciones sexuales. Al mismo tiempo, los preservativos son un método muy seguro de anticoncepción.

Los preservativos tienen más probabilidades de fallar cuando no se utilizan de acuerdo con las instrucciones. Abrir el envoltorio de un preservativo con los dientes, un cuchillo o unas tijeras, por ejemplo, puede provocar que se perfore o se desgarre el preservativo. Es importante utilizar el preservativo desde el comienzo del acto sexual, en vez de colocarlo inmediatamente antes de la eyaculación, para prevenir la exposición a fluidos vaginales o preseminales potencialmente infecciosos. Cuanto más utilice los preservativos, más fácil le resultará y más cómodos se sentirán usted y su pareja. Puesto que el coito a veces no es planificado, es conveniente llevar siempre consigo un preservativo.

Los preservativos caducados, mal fabricados o guardados de forma incorrecta a altas temperaturas son especialmente susceptibles de rotura. Los productos de base oleosa (como loción para manos o cuerpo, aceites comestibles, aceites para masajes, y vaselina) deterioran los preservativos de látex; por tanto, con este tipo de preservativos, utilice únicamente lubricantes de base acuosa; por tanto, con este tipo de preservativos, utilice únicamente lubricantes de base acuosa, o lubricantes personales que expresamente digan ser compatibles con condones de latex. Los preservativos a veces se deslizan o rompen.

Si tiene una pareja estable, hable con ella para decidir cómo pueden intentar evitar conjuntamente el riesgo de transmisión del VIH. En circunstancias ideales, la decisión de la pareja de utilizar un preservativo masculino o femenino surge de un proceso de negociación. La pareja comenta las ventajas de usar un preservativo, aborda cualquier preocupación o resistencia y acuerda un método satisfactorio para ambas partes.

A veces, un miembro de la pareja puede carecer de poder para negociar el uso de preservativos. Muchas mujeres, por ejemplo, indican que tienen dificultades para pedir a su esposo o pareja que utilice un preservativo. En consecuencia, es importante que los hombres defiendan el uso sistemático de preservativos entre sus homólogos (varones); se conviertan en modelos proactivos para sus hijos, sobrinos, etc., y promuevan el uso de preservativos en la comunidad.

En este web pueden encontrarse algunos consejos para la negociación (en Inglés) sobre el uso de preservativos. Como miembros del sistema de las Naciones Unidas, cuyo mandato incluye la reducción de la transmisión del VIH, es importante que actuemos de forma consecuente en nuestra propia vida y en la vida de aquellos con los que mantenemos un contacto profesional y social.